Vistas de página en total

lunes, 10 de febrero de 2014

.

Unas cuantas veces en mi vida he experimentado momentos de una claridad meridiana en los que, durante unos breves segundos, el silencio ahoga el ruido y puedo sentir en lugar de pensar. Y todo parece muy definido y el mundo claro y fresco, como si todo acabara de nacer. Es imposible hacer que esos momentos duren. Yo me aferro a ellos; después se desvanecen, como todo. He vivido mi vida en esos momentos, ellos me transportan de nuevo al presente, y entonces me doy cuenta que todo es justo como tiene que ser.